Siempre comienzo mis textos de la misma forma. Predecible. En realidad todos los somos. Incluso aquellos que creen que rompen las normas. Se pueden adivinar nuestros movimientos y pensamientos aunque sintamos que formamos parte de un molde diferente. Los que se designan originales, no lo son. ¿Por qué? Porque sólo pensar que lo son los hace predecibles.
Parece mentira que todo lo que hacemos y respiramos esté designado por la estúpida sociedad. La cuál, por cierto, es más predecible aún.
Soy consciente de estar repitiendo demasiado la misma palabra, pero este texto lo requiere. Y no puedo negar lo necesario.

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