Dulce
miel que mana de mis labios.
Añoramiento
infinito.
Abrazos
perdidos en el fondo de un lugar,
llamado
mundo.
Roces
de piel que,
tras
el umbral de la alegría,
ocultan
nuevas sensaciones que
afloran
tras los ojos expectantes del futuro.
Necesitamos
miles de cosas,
de
razones que nos ayuden a realzar nuestras virtudes.
Y
si tuviésemos todos los valores de la vida
al
alcance de la mano,
todo
sería menos complejo.
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